EXIGE SATISFACCIÓN EN SU PERVERSA AMBICIÓN



EXIGE SATISFACCIÓN EN SU PERVERSA AMBICIÓN

 Si bien la regla general es que siempre debe obrarse espiritualmente para luego producir cambios terrenalmente, sucede con esto lo mismo que con toda regla, hay excepciones.

 Hay veces en las que Dios permite obrar materialmente, externa, terrenamente, y luego se le ofrece o da un contenido espiritual concretando la acción.

 Por ejemplo, que un hijo se independice de sus padres, lo ideal sería que fuese fruto de una verdadera maduración, pero la realidad es que generalmente es producto del azar, la desgracia o vicios.

 Eso puede ser corregido si el alma colabora, si comienza  aprestar atención a Dios y a recibir al Señor permitiéndole la purificación, su Acción Libertadora.

 Lo esencial siempre es prestar atención al Señor y no obrar por costumbre, no establecer rígidas reglas que acaecen por ser injustas por mas justas que hayan sido en principio.

 Solo escuchando al Señor y no dando nada por sentando, no suponiendo, podemos guiarnos, conducirnos en la vida, pasar por el mundo.

 Considerar el ejemplo, el mal ejemplo de los que nos anteceden diciendo que aman a Dios y que fingen que todo lo hacen por Él, se engañan a sí mismos y se convierten en fanáticos obtusos que no quieren comprender ni siquiera por su propio bien.

 Las almas fanáticas lo son de sí, de sus costumbres y no adoran a Dios, sino que se adoran a sí mismas, por ello son peligrosas, porque al adorarse se consideran adorables y suponen que todos deben adorarlas,  lo que es el paso previo a exigir satisfacción en esa perversa ambición.

 Las almas fanáticas son fáciles de manipular para satanás, puede hacer en y de ella es lo que se le antoje, porque las infelices no consideran que el adversario sugiere pensamientos e inspira sentimientos determinando de esta manera la voluntad y haciéndolas hacer o no hacer según su propia ambición perversión y conveniencia.

 Considerar en el mismo sentido la gravedad del hecho de que haya almas totalmente consagradas al adversario por orgullo, vanidad, ambición, perversión, y que manipulen a otras disponiendo del poder del perverso y a su favor.

 Un alma llena de orgullo-amor propio, o sea, vacía de amor a Dios, se desespera por ser adorada, entonces, se vuelve obtusa, caprichosa, dominante, posesiva, absorbente y termina siendo maldita.

 Esa alma sugiere pensamientos e inspira o genera también, sentimientos determinando de esta manera la voluntad de otras almas.

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